La salud de las cuidadoras

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Las cuidadoras son mujeres que dedican gran parte de su tiempo, atención y esfuerzo al cuidado de otras personas. También hay hombres cuidadores, pero el número es inmensamente inferior. Así que hoy el hablar en femenino está más merecido que nunca.

Las cuidadoras sobre las que voy a hablar son aquellas que ejercen su trabajo sin ningún tipo de remuneración. Y que a menudo no sólo no reciben dinero por su trabajo, sino tampoco agradecimiento, atención ni apoyo. Pensarás que estoy hablando de casos muy puntuales, pero muy a mi pesar, estamos rodeados de mujeres que entregan su vida al cuidado de otros. Y esto, como todo, tiene sus consecuencias.

La salud de las cuidadoras está en riesgo por muchos factores como:

  • Sobrecarga física por tener que trabajar con mucho peso. Desplazando a la persona a la que cuidan a la cama, a la ducha, bajándola por las escaleras, etc. 
  • Insomnio: las cuidadoras no descansan bien porque pasan las noches atendiendo demandas de quien las necesita. Hay noches mejores, y noches peores. Pero difícilmente dormirán con profundidad y calma.
  • Alimentación: diría que hay una variable común a todas ellas, y es la comida emocional. Esa comida que ingerimos sin hambre y con ansiedad, que nos ayuda a calmar nuestras emociones más negativas. Y sí, a otras muchas mujeres les pasará lo contrario. Su estado anímico les hará no tener apetito nunca, de nada. Unas engordarán, otras adelgazarán. 
  • Tensión emocional: estar enfermo es duro, pero estarlo de forma crónica es algo que muy pocas personas pueden llevar “bien”. No es fácil mantener el buen humor y las ganas de seguir disfrutando de la vida. Y estar 24h con una persona que cada vez está más desanimada, a quien cada día vemos peor y a quien amamos de una u otra forma, te deja el ánimo y el humor hecho añicos. La cuidadora, además se sentir todo esto, casi con toda certeza intentará ocultarlo, al menos delante de la persona enferma. 
  • Estrés por estado de alerta continuado: las cuidadoras suelen estar siempre alerta para atender cada necesidad del enfermo. A esto hay que sumar todas las que yo llamo “alertas administrativas” que son: estar pendientes de las visitas a médicos, de las siguientes pruebas, del papeleo a nivel burocrático tipo ayudas a la dependencia, etc.
  • Otras muchas más cuestiones que no menciono para no extenderme demasiado.

Muchas cuidadoras se vuelven rocas. Rocas a las que el agua golpea con fuerza. Aparentemente no les hace nada, pero el desgaste del roce diario va cavando hoyos en su superficie. Hoyos que cada vez serán más grandes, y alguna vez producirán roturas. Pero ellas no te dirán esto. Te dirán que están bien, y que quien realmente está mal es la persona a la que cuidan.

Las cuidadoras son un grupo de alto riesgo.

Aunque a nivel institucional y social, y como gran parte de los trabajos desempeñados por mujeres, sean invisibles. Así que no son sólo golpeadas por las circunstancias, sino también por las políticas.

Las cuidadoras deberían contar con programas específicos que vayan más allá de unas horas a las semana en las que alguien se queda con la persona enferma (y donde ellas a menudo no sólo no desconectan, sino que permanecen más tensas). Las cuidadoras necesitan atención y la necesitan ya.

Denuncia lanzada, vamos a por propuestas específicas que ayuden a estas personas.

Desde la medicina natural, contamos con muchos elementos que nos ayudarán a mejorar el ánimo y a tratar las dolencias físicas de forma no invasiva.

  • Acupuntura: desde la Medicina Tradicional China podemos tratar la ansiedad, la depresión, los dolores articulares, el insomnio, la lumbalgia, las cefaleas,… todos ellos malestares muy comunes entre las cuidadoras. Es la medicina más completa que existe, ya que nos permite trabajar simultáneamente el factor físico y el factor emocional de la dolencia.
  • Flores de Bach: se centran más en el tratamiento emocional, aunque por supuesto éste tiene sus consecuencias en la parte física. Por ejemplo, las cefaleas. Muchas son producidas por la tensión que soportamos o el pensamiento repetitivo y obsesivo. Las Flores de Bach que se usarán en cada caso deben ser elegidas por el profesional en función de la información que recopile en su entrevista con la cuidadora. Pero algunas de las flores que suelen ir bien en estos casos son: Agua de Roca, Impaciencia, Álamo temblón, Castaño blanco y Centaura. 
  • Otras técnicas o recursos como:
    • Plantas Medicinales: específicas para problemas concretos como insomnio, malas digestiones, nerviosismo, etc.
    • Reflexología Podal: los masajes en las zonas de reflejas del pie también nos facilitan un tratamiento más completo del organismo para equilibrarlo y mejorar sus disfuncionalidades.

Mi recomendación si eres cuidadora es que dediques tiempo a escribir, a hacer algún deporte, a leer, a tomar un café con alguien o a darte un paseo. Es fundamental para tu salud que desconectes cada día un ratito. Sentirás una mejoría casi instantánea y tomarás un poco de perspectiva y distancia respecto a la situación.

Todo mi apoyo  y admiración a las cuidadoras.

Y todo mi rechazo y repulsa, por un lado a los gobiernos que cada día les hacen la vida aún más complicada, y por otro, a la mala educación. Esa que utiliza el “amor” como moneda cambio para pagar todos los sacrificios que las mujeres hacen.

Pic Portada: Simon Schmitt

Sanacea
Sanacea
Hola, soy Nuria. Naturópata y Acupuntora. Y en Sanacea voy a enseñarte todo lo que necesitas saber para crear unos hábitos de vida que te hagan más saludable y feliz. Lo mejor que puedes hacer es suscribirte a mi boletín, porque allí encontrarás recursos excepcionales que no publico en ningún otro sitio. ¿Te vienes?

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